Una sola IA que entiende tu negocio
Le hablas a Koda en un solo chat, en lenguaje natural. Por dentro hay un sistema con varias piezas: un clasificador que entiende tu intención, un cerebro que recuerda tu negocio, consultas acotadas a tus datos reales y la capacidad de ejecutar lo que tú confirmes.
Del chat al área correcta
No eliges con quién hablar. Le escribes a Koda y tu consulta llega sola a donde corresponde, sin que cambies de pantalla.
La charla casual no dispara nada: un 'hola' o un 'gracias' se conversa, no se enruta ni ejecuta una acción.
El cerebro que recuerda
Koda mantiene un modelo vivo de tu negocio: tu empresa, RUT, rubro, etapa, socios, metas y urgencias. Después de cada conversación extrae lo nuevo y lo guarda, así no repites tu historia cada vez. Ese modelo se inyecta como contexto en cada respuesta.
Responde con tus datos, no inventa
Cuando preguntas por tus números, Koda no improvisa. Arma una consulta acotada a tus propias tablas, eligiendo entre opciones cerradas (nunca genera consultas libres a la base), trae el dato y te dice a qué fecha corresponde. Si no tiene el dato, lo dice; no rellena con una cifra plausible. Esto es deliberado: en plata, un número inventado es peor que un 'no lo sé'.
Hace, no solo conversa
Koda no se queda en responder: ejecuta. Puede crear una tarea, agendar, redactar un correo o armar un documento dentro del mismo hilo. Y traza una línea clara: lo que toca plata, el SII o lo legal lo deja como propuesta para que tú confirmes, nunca lo ejecuta solo.
El conocimiento ya está adentro
No necesitas saber de impuestos, leyes ni finanzas: ese conocimiento está embebido en cada área, apoyado en las reglas oficiales (el SII, INAPI, la normativa vigente). Tú cuentas tu caso; Koda pone la materia.
Aun así, la IA orienta y prepara el trabajo, no es un profesional colegiado. Para decisiones críticas, el respaldo final lo das tú o un profesional de confianza.
¿Lo vemos con tu negocio?
Conéctalo y deja que Koda lo aterrice a tu caso. Gratis para empezar.